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¿Por qué mi hijo tiene las rodillas juntas? Genu valgo en niños: cuándo es normal y cuándo ver al ortopedista

Dr. Victor Romero Juárez
25 ago
8 min de lectura

Ver que las rodillas de un niño “se meten” hacia adentro puede preocupar mucho en casa. A veces parece que las rodillas se juntan al caminar, que los tobillos quedan separados o que las piernas forman una “X”. La buena noticia es que el Genu valgo en niños, en muchos casos, forma parte del crecimiento normal.


El genu valgo en niños se conoce también como rodillas en X en niños. Es una alineación en la que las rodillas se acercan entre sí y los tobillos quedan más separados cuando el niño está de pie con las piernas juntas. No siempre es una enfermedad. En ciertas edades puede ser fisiológico, es decir, esperado dentro del desarrollo.


La clave está en saber cuándo observar con calma y cuándo conviene acudir con un ortopedista pediátrico o un especialista en Traumatología y Ortopedia para descartar otras causas.



Vista frontal de un niño de pie mostrando alineación de rodillas en X en una consulta pediátrica
El genu valgo puede ser parte del crecimiento normal, pero debe valorarse si es intenso, doloroso o asimétrico.

Qué es el genu valgo y por qué aparece durante el crecimiento


El genu valgo describe una posición de las piernas en la que las rodillas apuntan hacia adentro. Visto de frente, las piernas pueden parecer una “X”. Por eso muchas familias lo describen como “mi hijo tiene las rodillas hacia adentro” o “las rodillas se juntan al caminar”.


Durante la infancia, la alineación de las piernas cambia de manera natural:


  • En bebés y niños pequeños, es común ver piernas arqueadas hacia afuera.

  • Alrededor de los 2 años, las piernas suelen acercarse a una alineación más neutra.

  • Entre los 3 y 4 años, muchos niños presentan cierto grado de rodillas en X.

  • Hacia los 7 u 8 años, la alineación suele parecerse más a la de una persona adulta.


Este proceso ocurre porque los huesos crecen, los músculos ganan fuerza, el niño cambia su forma de caminar y el cuerpo se adapta a nuevas cargas. En la mayoría de los casos, el genu valgo infantil mejora sin tratamientos agresivos.


No todos los niños siguen el mismo ritmo. Algunos tienen una alineación más marcada por herencia familiar, composición corporal, laxitud ligamentaria o características propias del crecimiento. Por eso, la valoración médica no busca alarmar, sino distinguir entre una variante normal y una condición que necesita seguimiento.


Cuándo puede ser normal y qué signos deben vigilarse


El genu valgo suele considerarse fisiológico cuando aparece en la edad esperada, afecta ambas piernas de forma parecida, no causa dolor y el niño camina, corre y juega sin limitaciones importantes.


En esos casos, el especialista puede recomendar observación y controles periódicos. Muchas veces basta con medir la evolución y confirmar que el crecimiento avanza en la dirección correcta.


Conviene vigilar algunos datos en casa:


  • Las rodillas se juntan, pero el niño no tiene dolor.

  • Los tobillos quedan separados al estar de pie.

  • El desgaste del calzado parece un poco irregular.

  • El niño tropieza con frecuencia, aunque esto también puede ocurrir por la edad.

  • La familia nota que la postura aumenta o no mejora con el tiempo.


Estos hallazgos no siempre significan un problema serio. Aun así, ayudan a decidir si es momento de una revisión.


Señales que ameritan valoración por un especialista


Es recomendable acudir con un ortopedista para niños o especialista en ortopedia cuando aparece alguno de estos signos:


  • Genu valgo muy marcado.

  • Una pierna se ve más desviada que la otra.

  • Dolor en rodillas, caderas, tobillos o pies.

  • Cojera o dificultad para caminar.

  • Caídas frecuentes que interfieren con sus actividades.

  • Cansancio excesivo al caminar distancias cortas.

  • Estatura baja o crecimiento diferente al esperado.

  • Antecedente de fractura, infección, cirugía o lesión en la pierna.

  • Deformidad que aparece de forma repentina.

  • Genu valgo que persiste o progresa después de los 7 u 8 años.


También se debe revisar si hay datos de enfermedades del metabolismo óseo, como deficiencia de vitamina D o raquitismo, especialmente si existen otros síntomas o antecedentes médicos.


Vista a nivel de las rodillas de un niño con medición clínica de distancia entre tobillos
La exploración física permite medir la alineación y detectar si se trata de una variante normal o requiere estudio.

Causas del genu valgo infantil


Las causas del genu valgo pueden ser normales o estar relacionadas con condiciones específicas. La mayoría de los casos en edad preescolar son fisiológicos, pero algunas situaciones requieren evaluación más detallada.


Crecimiento normal


Es la causa más común. El cuerpo del niño pasa por etapas de alineación distintas. Si la desviación es simétrica, no duele y ocurre dentro de la edad esperada, muchas veces solo necesita vigilancia.


Herencia familiar


Algunas familias tienen una tendencia natural a cierto grado de valgo en las piernas. Esto no siempre representa enfermedad. El antecedente familiar ayuda al médico a interpretar el caso.


Sobrepeso u obesidad


El exceso de peso puede aumentar la carga sobre las rodillas y hacer más evidente la desviación. También puede asociarse con molestias al correr o caminar. En estos casos, el manejo debe ser respetuoso, gradual y centrado en hábitos saludables.


Laxitud ligamentaria


Algunos niños tienen articulaciones más flexibles. Esto puede hacer que las rodillas parezcan más hacia adentro, sobre todo al estar cansados o al caminar.


Alteraciones del metabolismo óseo


Problemas como deficiencia de vitamina D, raquitismo u otras alteraciones del hueso pueden favorecer deformidades en las piernas. El médico puede sospecharlo si hay dolor, baja talla, deformidades progresivas o antecedentes nutricionales y médicos relevantes.


Lesiones o alteraciones de la placa de crecimiento


Una fractura, infección o lesión cerca de la rodilla puede afectar la zona por donde crece el hueso. Si una parte crece diferente a la otra, la pierna puede desviarse. En estos casos, el diagnóstico temprano es muy útil.


Enfermedades óseas menos frecuentes


Algunas displasias esqueléticas y condiciones ortopédicas poco comunes pueden causar genu valgo severo o progresivo. No son la causa más habitual, pero el especialista las considera cuando la presentación no sigue el patrón normal.


Cómo se diagnostica el genu valgo


El diagnóstico empieza con una historia clínica y una exploración física cuidadosa. No todos los niños necesitan radiografías desde la primera consulta.


El médico suele preguntar:


  • Edad del niño.

  • Desde cuándo se notan las rodillas en X.

  • Si ha empeorado, mejorado o se mantiene igual.

  • Si hay dolor, cojera o limitación para jugar.

  • Antecedentes de fracturas, infecciones o cirugías.

  • Desarrollo motor, crecimiento y antecedentes familiares.

  • Alimentación, exposición solar y datos relacionados con salud ósea.


Después, el especialista evalúa al niño de pie y caminando. Observa la alineación desde la cadera hasta los tobillos, revisa el patrón de marcha, mide la movilidad de caderas, rodillas y tobillos, y busca diferencias entre una pierna y otra.


Una medición frecuente es la distancia entre los tobillos cuando las rodillas se tocan. También puede evaluarse el eje mecánico de la pierna, que es la línea de carga que va de la cadera al tobillo pasando por la rodilla.


Cuándo son necesarias las radiografías


Las radiografías no se solicitan en todos los casos. Suelen considerarse cuando:


  • La desviación es severa.

  • Existe asimetría entre las piernas.

  • Hay dolor, cojera o limitación funcional.

  • El niño es muy pequeño o mayor para el patrón esperado.

  • El genu valgo progresa en lugar de mejorar.

  • Hay antecedente de trauma, infección o cirugía.

  • Se sospecha una enfermedad ósea o alteración del crecimiento.

  • Se está planeando un tratamiento quirúrgico.


Cuando se requieren, muchas veces se piden radiografías de las piernas completas de pie. Esto permite analizar la alineación con carga, que se parece más a la forma en que el niño camina y sostiene su peso.


Vista lateral de una radiografía de extremidades inferiores junto a una ilustración anatómica de genu valgo
Las radiografías se indican cuando el caso no sigue el patrón esperado o cuando se necesita medir el eje de la pierna.

Tratamiento del genu valgo y mitos frecuentes


El tratamiento genu valgo depende de la edad, la severidad, los síntomas, la causa y el potencial de crecimiento del niño. No existe un solo manejo para todos.


Observación y seguimiento


Cuando el genu valgo es fisiológico, el manejo principal suele ser la observación. El especialista puede revisar al niño cada cierto tiempo para medir si la alineación mejora conforme crece.


Esto evita tratamientos innecesarios y da tranquilidad a la familia. También permite actuar a tiempo si la desviación no evoluciona como se esperaba.


Actividad física y fortalecimiento


El ejercicio no “endereza” por sí solo un hueso que tiene una desviación estructural. Aun así, la actividad física ayuda a mejorar fuerza, equilibrio, coordinación y resistencia.


En algunos niños, la fisioterapia puede ser útil si existe dolor, mala mecánica al caminar, debilidad muscular o alteraciones de postura. El objetivo no es prometer una corrección ósea, sino mejorar la función.


Control de peso y salud ósea


Si el niño tiene sobrepeso, el plan debe enfocarse en hábitos familiares saludables, sin regaños ni culpa. Mejorar alimentación, sueño y actividad física puede disminuir carga en rodillas y pies.


Si el médico sospecha deficiencia de vitamina D u otro problema metabólico, puede solicitar estudios y recomendar tratamiento específico. No se deben indicar suplementos sin una valoración adecuada.


Plantillas y calzado especial


Uno de los mitos más frecuentes es que las plantillas corrigen las rodillas en X. En la mayoría de los casos, las plantillas no corrigen el genu valgo óseo.


Pueden tener un papel si el niño presenta pie plano flexible doloroso, cansancio en los pies o molestias específicas. En ese caso, se indican para mejorar apoyo y confort, no para “enderezar” las rodillas.


El calzado especial tampoco suele corregir el genu valgo fisiológico. Lo más recomendable para muchos niños es usar zapatos cómodos, de la talla adecuada, flexibles, seguros y apropiados para su actividad.


Ejercicios para “cerrar” o “abrir” las piernas


Otro mito común es que ciertos ejercicios pueden corregir cualquier genu valgo. Los ejercicios pueden mejorar la estabilidad, la fuerza de cadera y la forma de moverse, pero no modifican una desviación ósea importante.


Si el niño tiene molestias o alteraciones en la marcha, el especialista puede indicar ejercicios dirigidos o terapia física. Deben adaptarse a la edad y al diagnóstico.


Cuándo puede considerarse cirugía


La cirugía no es el manejo habitual del genu valgo fisiológico. Se considera en casos seleccionados, por ejemplo:


  • Deformidad severa que no mejora.

  • Dolor o limitación funcional importante.

  • Desviación progresiva.

  • Asimetría significativa.

  • Alteraciones de la placa de crecimiento.

  • Genu valgo persistente en edades en las que ya no se espera corrección espontánea.


En niños que aún tienen crecimiento, una opción puede ser el crecimiento guiado. Este procedimiento busca dirigir gradualmente el crecimiento del hueso para mejorar la alineación. Requiere vigilancia estrecha, porque el momento correcto es muy importante.


En adolescentes con poco crecimiento restante o en casos más complejos, pueden considerarse otros procedimientos, como osteotomías, que consisten en corregir el eje del hueso. La decisión siempre debe individualizarse.



Preguntas frecuentes sobre rodillas en X en niños


¿Es normal que mi hijo tenga las rodillas hacia adentro?


Sí, puede ser normal, sobre todo entre los 3 y 4 años. Si es simétrico, no duele y el niño camina bien, muchas veces forma parte del crecimiento. Aun así, una valoración ayuda a confirmar que todo va de acuerdo con su edad.


¿A qué edad debe corregirse?


En muchos niños mejora de forma gradual hacia los 7 u 8 años. Si persiste después de esa edad, si empeora o si es muy marcado, conviene acudir con un especialista para valorar si necesita seguimiento o tratamiento.


¿Necesita plantillas?


No siempre. Las plantillas no suelen corregir las rodillas en X cuando el origen está en la alineación del hueso. Pueden indicarse si hay dolor en pies, pie plano sintomático o problemas de apoyo, pero deben recomendarse tras una exploración.


¿Puede empeorar al crecer?


En el genu valgo fisiológico, lo esperado es que mejore con el crecimiento. Puede empeorar si existe una alteración de la placa de crecimiento, una enfermedad ósea, sobrepeso importante u otra causa médica. Por eso se recomienda revisar los casos severos, dolorosos o asimétricos.


¿Cuándo debo llevarlo al ortopedista?


Conviene acudir si el niño tiene dolor, cojera, caídas frecuentes, desviación muy marcada, una pierna más afectada, antecedente de lesión o si las rodillas en X persisten después de los 7 u 8 años. También si la familia tiene dudas y desea una valoración profesional.


Vista a la altura de los ojos de un médico explicando a una familia la alineación de piernas de un niño con material educativo
Una valoración ortopédica permite orientar a la familia y evitar tratamientos innecesarios.

Valoración de genu valgo en CDMX y Puebla


El genu valgo en niños no debe verse con miedo, pero tampoco conviene ignorarlo cuando hay señales de alerta. La evaluación adecuada permite diferenciar una etapa normal del crecimiento de una condición que requiere seguimiento, estudios o tratamiento.


El Dr. Víctor Romero Juárez es especialista en Traumatología y Ortopedia, certificado por el Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología, con atención en CDMX y Puebla. Si buscas un ortopedista CDMX, ortopedista Puebla o una valoración ortopédica para tu hijo, puedes encontrar más información en www.drvictorromero.com.


Para agendar una consulta, puedes enviar un mensaje mediante WhatsApp profesional aquí: Agendar valoración con el Dr. Víctor Romero Juárez.


Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica presencial. Cada niño necesita una revisión individual para definir si sus rodillas en X corresponden a una etapa normal del crecimiento o requieren manejo especializado.


 
 
 

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