Fractura de cadera en adultos mayores: ¿requiere cirugía y puede volver a caminar?
Una caída en casa puede parecer “solo un golpe”, pero cuando aparece dolor en la cadera, dificultad para ponerse de pie o imposibilidad para caminar, conviene actuar con cuidado. En adultos mayores, una caída puede causar una lesión seria aunque no haya una deformidad evidente o aunque la persona logre dar algunos pasos.
La prioridad es descartar una fractura de cadera y recibir atención médica oportuna. Atenderla a tiempo ayuda a controlar el dolor, reducir complicaciones y planear el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica. Si la caída fue reciente y hay dolor intenso, limitación para mover la pierna o dificultad para caminar, lo correcto es acudir a urgencias.

Qué es una fractura de cadera y por qué es más frecuente en adultos mayores
La cadera es la articulación donde la cabeza del fémur se une con la pelvis. Cuando se habla de fractura de cadera, casi siempre se hace referencia a una ruptura en la parte alta del fémur, cerca de esa articulación.
Las zonas más afectadas suelen ser:
El cuello femoral, que está justo debajo de la cabeza del fémur.
La región transtrocantérica o pertrocanterica, ubicada entre dos prominencias óseas llamadas trocánteres.
La región subtrocantérica, que se encuentra un poco más abajo, en la parte superior del cuerpo del fémur.
La fractura de cadera en adultos mayores es frecuente porque con la edad pueden combinarse varios factores: pérdida de masa ósea, disminución de fuerza muscular, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, uso de ciertos medicamentos y enfermedades que aumentan el riesgo de caídas. La osteoporosis también tiene un papel importante, ya que vuelve al hueso más frágil.
No todas las caídas producen fractura, pero en una persona mayor cualquier dolor fuerte de cadera después de caer merece revisión.
Síntomas después de una caída y qué hacer si se sospecha fractura
Los síntomas pueden variar según el tipo de lesión y si el hueso está desplazado. Aun así, hay señales que deben tomarse en serio.
Los síntomas más comunes incluyen:
Dolor en la cadera, ingle, muslo o glúteo.
Dificultad o imposibilidad para ponerse de pie.
Dolor al intentar apoyar la pierna.
Pierna girada hacia afuera.
Sensación de que una pierna está más corta.
Inflamación o moretón alrededor de la cadera.
Dolor que aumenta al mover la pierna.
En algunos casos, la persona todavía puede caminar. Esto puede ocurrir en fracturas no desplazadas, incompletas o impactadas. Por eso, caminar algunos pasos no descarta una fractura. Si el dolor persiste o limita la movilidad, se necesita valoración médica.
Pasos recomendados ante la sospecha
Si una persona mayor cae y presenta dolor de cadera:
No forzarla a caminar.
Ayudarla a permanecer en una posición cómoda y segura.
Evitar masajes, jalones o maniobras para “acomodar” la pierna.
Acudir a urgencias o solicitar apoyo médico, sobre todo si no puede levantarse.
Informar al equipo médico sobre enfermedades, medicamentos, anticoagulantes, alergias y cirugías previas.
La atención temprana permite confirmar el diagnóstico y decidir el tratamiento de fractura de cadera con menor demora.

Tipos de fractura y cómo se confirma el diagnóstico
No todas las fracturas de cadera se tratan igual. La ubicación y el desplazamiento del hueso guían la decisión médica.
Tipo de fractura | Dónde ocurre | Qué suele influir en el tratamiento |
Fractura Subcapital | Debajo de la cabeza femoral (entre el cuello y la cabeza femoral) | Edad, desplazamiento, angulacion y circulación de la cabeza femoral. |
Fractura del cuello femoral | Entre la cabeza del fémur y la región de los trocánteres | Edad, desplazamiento, circulación de la cabeza femoral y nivel de actividad |
Fractura transtrocantérica | Entre el trocánter mayor y el trocánter menor | Estabilidad de la fractura, calidad del hueso y posibilidad de fijación |
Fractura subtrocantérica | Debajo de los trocánteres, en la parte alta del fémur | Patrón de fractura, fuerza del hueso y necesidad de fijación más larga |
La fractura de cuello femoral requiere especial atención porque puede afectar la circulación de la cabeza del fémur. Cuando está desplazada, en muchos pacientes mayores se considera una prótesis en lugar de solo fijar el hueso.
Estudios de imagen más usados
El primer estudio suele ser una radiografía de pelvis y cadera. En muchos casos es suficiente para confirmar la lesión.
Cuando la radiografía no muestra una fractura, pero el dolor y la exploración siguen sugiriendo una lesión, el médico puede solicitar otros estudios:
Tomografía
Ayuda a ver mejor el trazo de fractura y ciertas lesiones complejas del hueso.
Resonancia magnética
Puede detectar fracturas ocultas que no se ven en radiografías iniciales. Es útil cuando persiste la sospecha clínica.
El diagnóstico no depende solo de la imagen. También cuenta la historia de la caída, la exploración física, el dolor, la movilidad y el estado general del paciente.

Cuándo se necesita cirugía y qué opciones existen
La mayoría de las fracturas de cadera en adultos mayores requieren cirugía. La razón es que permanecer en cama por mucho tiempo puede causar complicaciones, como pérdida de fuerza, infecciones, úlceras por presión, trombosis o problemas respiratorios.
La cirugía de fractura de cadera busca aliviar dolor, estabilizar el hueso o reemplazar la parte dañada de la articulación, y permitir que la persona pueda sentarse, ponerse de pie y comenzar rehabilitación lo antes posible.
Las opciones pueden incluir:
Tornillos
Se usan en algunas fracturas del cuello femoral, en especial cuando no están desplazadas y las condiciones del hueso lo permiten.
Placas y tornillos
Pueden utilizarse en ciertos patrones de fractura para mantener los fragmentos en posición.
Clavos intramedulares
Se colocan dentro del canal del fémur. Son frecuentes en fracturas intertrocantéricas y subtrocantéricas, según el caso.
Prótesis de cadera
Se considera cuando la fractura afecta el cuello femoral, sobre todo si está desplazada o si la fijación tiene pocas probabilidades de funcionar bien.

Prótesis parcial y prótesis total de cadera
Cuando se indica una prótesis de cadera, existen dos alternativas principales.
En la prótesis parcial, también llamada hemiartroplastia, se reemplaza la cabeza del fémur. La cavidad de la pelvis se conserva. Puede ser una opción en pacientes de menor demanda funcional o cuando la articulación de la pelvis está en condiciones aceptables.
En la prótesis total, se reemplaza la cabeza femoral y también la superficie de la cavidad de la pelvis. Puede considerarse en pacientes con mayor actividad previa, buena expectativa funcional o desgaste articular importante, siempre valorando riesgos y beneficios.
No existe una opción única para todos. La decisión depende del tipo de fractura, el desplazamiento, la edad, el nivel de independencia previo, la calidad del hueso y las enfermedades existentes.
Por qué no conviene retrasar la cirugía
Cuando el estado general lo permite, se busca operar dentro de las primeras 24 a 48 horas. Antes de entrar a quirófano, el equipo médico puede necesitar estabilizar presión arterial, glucosa, anemia, hidratación, función cardiaca o el efecto de anticoagulantes.
Evitar retrasos innecesarios ayuda a iniciar la movilización temprana y reducir problemas asociados al reposo prolongado. Aun así, la seguridad del paciente es prioritaria. En algunos casos, se requiere una preparación médica más cuidadosa antes de operar.
No tratar adecuadamente una fractura puede aumentar el dolor, dificultar la recuperación de la movilidad y elevar el riesgo de complicaciones por inmovilidad. Por eso la valoración por Traumatología y Ortopedia es clave.
Riesgo quirúrgico, hospitalización y recuperación
En una persona mayor, el riesgo quirúrgico no depende solo de la edad. También influyen las enfermedades previas y el estado funcional antes de la caída.
Entre los factores que el equipo médico suele revisar están:
Enfermedades del corazón o pulmones.
Diabetes, hipertensión o enfermedad renal.
Uso de anticoagulantes.
Anemia o deshidratación.
Estado nutricional.
Memoria, orientación y riesgo de delirium.
Nivel de movilidad antes de la fractura.
Apoyo familiar o de cuidadores.
La hospitalización suele durar varios días, aunque varía según la evolución, el tipo de cirugía y la condición general. Algunas personas requieren rehabilitación intrahospitalaria, apoyo en casa o traslado a una unidad especializada de recuperación.
Cuándo puede sentarse, pararse y caminar
En muchos casos, el equipo busca que el paciente se siente al borde de la cama y comience a movilizarse pronto, a veces desde el primer día después de la cirugía, si su estado lo permite. Ponerse de pie y caminar con andadera o apoyo se decide según el tipo de operación, la estabilidad del implante y la indicación del cirujano.
La recuperación de fractura de cadera es gradual. Puede incluir:
Control del dolor.
Ejercicios respiratorios.
Movilización en cama.
Fortalecimiento de piernas y tronco.
Entrenamiento para caminar con auxiliar.
Práctica para subir escalones, si es necesario.
Adaptación de actividades diarias, como baño y vestido.
Volver a caminar después de fractura de cadera es posible para muchas personas, pero el grado de recuperación cambia en cada caso. Influye mucho cómo caminaba antes de la caída, si usaba bastón o andadera, su fuerza muscular, su estado mental, sus enfermedades y la constancia con la rehabilitación.
La meta no siempre es la misma para todos. Para algunas personas será caminar de nuevo en casa con andadera. Para otras, recuperar salidas cortas acompañadas. En todos los casos, el enfoque debe ser realista, seguro y progresivo.
Complicaciones que deben vigilarse
Durante la recuperación, conviene estar atentos a señales que requieren revisión médica:
Fiebre persistente.
Dolor que empeora en lugar de mejorar.
Herida roja, inflamada, con secreción o mal olor.
Falta de aire, dolor en el pecho o tos importante.
Hinchazón marcada de una pierna.
Confusión nueva o somnolencia excesiva.
Caídas durante la recuperación.
Dificultad súbita para apoyar la pierna.
Detectar problemas a tiempo permite actuar antes de que se compliquen.
Cómo prevenir nuevas caídas y fracturas
Después de una fractura, la prevención se vuelve parte del tratamiento. No basta con reparar el hueso. También hay que reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir.
La evaluación de osteoporosis es una medida importante. El médico puede solicitar estudios, revisar vitamina D, calcio, función renal y otros factores. Si se confirma baja densidad ósea, existen tratamientos que pueden ayudar a disminuir el riesgo de nuevas fracturas, siempre bajo indicación médica.
En casa, pequeñas adaptaciones pueden marcar diferencia:
Retirar tapetes sueltos y cables en zonas de paso.
Mejorar la iluminación, sobre todo en pasillos y baño.
Colocar barras de apoyo en regadera y sanitario.
Usar calzado cerrado, cómodo y antiderrapante.
Evitar pisos mojados o encerados.
Revisar graduación de lentes y audición.
Preguntar al médico si algún medicamento causa mareo o sueño.
Usar bastón o andadera si fue indicado.
En ciudades como CDMX y Puebla, donde muchas viviendas tienen escaleras, desniveles o baños pequeños, conviene revisar el entorno antes del regreso a casa.
Preguntas frecuentes
¿Todas las fracturas de cadera necesitan cirugía?
La mayoría sí, especialmente en adultos mayores, porque la cirugía facilita el control del dolor y la movilización temprana. Hay excepciones, pero deben valorarse de forma individual.
¿Se puede caminar si hay fractura?
Sí, algunas personas logran dar pasos, sobre todo si la fractura no está desplazada. Aun así, caminar no descarta la lesión. Si hay dolor tras una caída, se debe revisar.
¿Qué es mejor, tornillos o prótesis?
Depende del tipo de fractura, desplazamiento, calidad del hueso, edad, actividad previa y condiciones médicas. En algunas fracturas se fija el hueso. En otras, una prótesis puede ser más adecuada.
¿Cuánto dura la recuperación?
Varía ampliamente. La recuperación puede tomar semanas o meses, y la rehabilitación es una parte central del proceso. El avance depende del estado previo y de la evolución después de la cirugía.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Después de una caída reciente, acuda a urgencias si hay dolor importante de cadera, dificultad para levantarse, imposibilidad para apoyar, pierna girada, acortamiento aparente o deterioro del estado general.

Atención oportuna para decidir el mejor tratamiento
El tratamiento depende del tipo de fractura, el desplazamiento, la edad, la calidad del hueso, el estado general y las condiciones médicas del paciente. Cuando sea posible, se busca realizar la cirugía dentro de las primeras 24 a 48 horas y comenzar la movilización temprana con apoyo del equipo médico y de rehabilitación.
Si necesita valoración por Traumatología y Ortopedia, puede solicitar una consulta con el Dr. Víctor Romero Juárez. Si la caída fue reciente y hay sospecha de fractura, acuda a urgencias para recibir atención inmediata.
Autorizado por el Dr. Víctor Romero Juárez, especialista en Traumatología y Ortopedia.



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